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Menstruación: polémica en una tienda japonesa por usar distintivos para empleadas menstruando

Menstruación: polémica en una tienda japonesa por usar distintivos para empleadas menstruando

Se llama Miss Period (Señorita Periodo) y es un dibujo animado que ilustra un distintivo o etiqueta para señalar cuando una mujer se encuentra en su período menstrual.

Una compañía japonesa de ventas minoristas introdujo esa política con la intención de que las empleadas que optaran por usar la etiqueta pudieran obtener ayuda adicional o descansos más largos.

Pero exponer a las mujeres a que revelen cuándo menstrúan frente a los clientes despertó polémica en el país asiático.

"Nunca fue la intención compartir la información menstrual con los clientes", le dijo una vocera de la cadena japonesa de tiendas de departamento Daimaru a la BBC.

Ahora la empresa informó que "repensará" su política con respecto a Miss Period.

¿Por qué introdujeron las etiquetas?

La sucursal de Daimaru en Umeda, un importante distrito comercial de negocios, compras y entretenimiento en Kita-ku, Osaka, introdujo en octubre las insignias para el personal, compuesto por aproximadamente 500 empleadas, en la sección de vestuario de mujeres.

Los distintivos, que fueron entregados con la intención de ser usados voluntariamente, se introdujeron después de una sugerencia de las propias empleadas y se vincularon con la apertura de una nueva sección de la tienda.

https://twitter.com/wwd_jp/status/1197731150547968000


Por un lado la insignia decía que la nueva sección dedicada al "bienestar de las mujeres" se inauguraba el 22 de noviembre.

Por el otro lado estaba la mascota "Seiri-chan" (seiri que significa período o menstruación).

La idea, le dijo la portavoz de Daimaru, Yoko Higuchi, a la BBC, era "mejorar el ambiente de trabajo".

¿Qué hicieron el personal y los clientes?

Cuando la tienda informó a la prensa sobre las etiquetas el pasado 21 de noviembre, algunos medios de comunicación informaron incorrectamente que el propósito era dar a conocer a los clientes, así como a sus colegas, si una mujer estaba en su período.

Muchos clientes enviaron sus quejas a la tienda por las etiquetas.
Muchos clientes enviaron sus quejas a la tienda por las etiquetas. Getty Images

Un ejecutivo de Daimaru que no fue identificado les dijo a los medios locales que había "muchas quejas" del público y que "algunas de ellas estaban relacionadas con el acoso".

Higuchi señaló por su parte que algunos miembros del personal "no veían el punto" en el uso de las insignias o eran "reacias" a usarlas.

"Pero otros fueron positivos", agregó. "Si ves que una colega está teniendo su período, podrías ofrecerle cargar cosas pesadas por ella o sugerirle que tome descansos más largos, y este apoyo sería mutuo".

También dijo que clientes habían llamado por teléfono para ofrecer su apoyo a la iniciativa.

Tras la polémica, Daimaru decidió no cancelar su política, aunque anunció que la está reevaluando. Higuchi dijo que se buscará una forma diferente de compartir la información sin alertar al público.


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"La conversación está cambiando"

Análisis de Yuko Kato, periodista de la BBC en Tokio

Como en muchos países, la menstruación en Japón es algo de lo que las mujeres rara vez hablan en público, y mucho menos con los hombres. Y el tema siempre estuvo teñido de vergüenza.

Pero eso está cambiando.

Hace unos días, el programa matutino con gran audiencia Asaichi, en la cadena pública NHK, pasó más de una hora, con comentaristas tanto masculinos como femeninos, discutiendo cómo hablar francamente sobre la menstruación con la familia y amigos.

Cuando la tasa del impuesto al consumo se elevó del 8% al 10% en octubre, los productos menstruales también estuvieron incluidos en ese aumento. Esto causó indignación entre muchas mujeres, y se sumó al diálogo social sobre los períodos de las mujeres.

Si bien las redes sociales contribuyeron a esta apertura, otro impulso vino de la experiencia de muchas mujeres en refugios durante desastres naturales.

Hemos visto muchas historias (sin verificar) en las redes sociales sobre mujeres en esos refugios a las que se les dice que controlen su sangrado o que pedir tampones es algo despreciable.