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Migrante rescata de incendio a discapacitado en España y piden que le den la ciudadanía

Migrante rescata de incendio a discapacitado en España y piden que le den la ciudadanía

Más de 50.000 personas habían firmado hasta este jueves una petición pidiendo a las autoridades españolas que den el permiso de residencia a un senegalés indocumentado que salvó a un hombre discapacitado del segundo piso de un edificio en llamas.

Gorgui Lamine Sow, un vendedor callejero de 20 años, estaba paseando en la ciudad mediterránea de Denia el pasado viernes cuando escuchó gritos de un edificio cercano, de donde salía humo de una ventana de la segunda planta.

Las imágenes publicadas en los medios españoles muestran al joven colgado de la barandilla del balcón antes de entrar al apartamento. Después salió del edificio en llamas cargando al hombre a su espalda y bajando por una escalera colocada entretanto por un vecino.

“Lo hice porque me lo pidió el corazón. Soy pobre. No tengo nada. Pero también soy fuerte y puedo ayudar. No me gusta ver a la gente sufrir”, dijo Saw al diario local Levante-El Mercantil Valenciano.

“Había humo y fuego. Pero no puedes tener miedo. Había una persona allí dentro y tenía que sacarla”, añadió este senegalés llegado a España en agosto de 2017.

El concejal encargado de seguridad en Denia, Javier Scotto, lanzó un tuit calificándolo de “héroe” y el ayuntamiento municipal pidió al gobierno central español otorgar a Sow el permiso de residencia.

Su caso está siendo estudiado por el ministerio de Trabajo y Migraciones, señaló a la AFP un portavoz de la delegación del gobierno central en la región de Valencia (este).

Desde el martes, unas 56.000 personas firmaron una petición en internet que pide al gobierno que dé el permiso de residencia al senegalés.

En el texto, los signatarios tildan a Sow de “ciudadano ejemplar”.

Sow vive actualmente en una habitación en la ciudad costera de Gandia con su pareja y su hija de apenas siete meses.

Cada día viaja 40 kilómetros en autobús hasta Denia para vender brazaletes y collares en las calles, una ocupación habitual para los migrantes indocumentados en España.

El permiso de residencia le permitiría optar a otro tipo de empleos.

“Tenemos una habitación muy pequeña para los tres en Gandia. No hay puerta y entra mucho frío. Tampoco tenemos cama. Dormimos los tres en un colchón”, explicó Sow al diario local.

“Quiero papeles y poder trabajar y vivir aquí con mi familia”, añadió.

Su caso fue comparado con el del inmigrante maliense que en mayo de 2018 escaló un inmueble en París para salvar a un niño que pendía del balcón de un cuatro piso. Ese gesto le valió para conseguir la nacionalidad francesa ese mismo año.