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Pandemia e inclusión financiera: digitalizar para cuidar

Pandemia e inclusión financiera: digitalizar para cuidar

El Banco Central ha informado que tanto la crisis social del 18 de octubre pasado como la pandemia de COVID-19 provocaron una fuerte alza del dinero en efectivo. Si hasta septiembre de 2019 la demanda por monedas y billetes crecía a una tasa anual de entre el 4% y el 5%, en noviembre saltó a un 13% y se disparó al 23% en mayo 2020.

Según el Banco Central, el efectivo se está usando para pagar en pequeños comercios locales, que prefieren ese medio de pago, y también como una forma de protegerse contra la incertidumbre, como antes lo hacíamos guardando la plata bajo el colchón.

El mismo Banco Central, a través de una encuesta de 2019, reveló que los medios de pago electrónicos como las tarjetas de débito o crédito o el pago por internet son mucho menos prevalentes en los hogares más vulnerables. Si el 63% de las personas del segmento ABC1 tiene una tarjeta de crédito, la cifra cae a un 12% entre los segmentos D y E.

Hasta ahora hemos tratado de resolver este desafío de inclusión financiera por la vía de introducir masivamente tarjetas de débito. Si bien el uso de esos plásticos ha crecido, la mitad de las personas aún no los usa cotidianamente. Eso mantiene firme al efectivo, pese a sus serios problemas de seguridad e higiene: un 77% declara usarlo siempre o casi siempre.

¿Cómo avanzar en la inclusión financiera en medios de pago? Una ruta más expedita son las nuevas billeteras digitales, que entregan múltiples servicios financieros sobre aplicaciones móviles: soluciones de pago en el mundo físico y digital, transferencias entre personas, pago de servicios, recargas, y hasta alternativas de ahorro.

Es hora de impulsar una política pública que promueva el uso de billeteras virtuales, que tienen comisiones mucho más bajas que sus alternativas y operan sobre teléfonos inteligentes, cuya penetración ya supera el 95%, de acuerdo un estudio de la Subtel de junio de 2019.

Las billeteras y sus alternativas para pagos en el mundo físico, como los códigos QR, tienen también el potencial de superar el monopolio que actualmente opera en Chile, que no tiene verdaderas razones para aumentar la aceptación de pagos electrónicos en nuevos comercios, especialmente los más pequeños. Poder comprar y vender desde el celular con estas nuevas plataformas es un avance significativo en pagos sin contacto. Las soluciones ya están disponibles, y solo necesitamos masificarlas como ya lo han hecho China, Brasil o Argentina.

Hacerlo permitiría hacer retroceder el efectivo y al mismo tiempo dar acceso para cientos de miles de personas a servicios financieros que la industria tradicional les niega. Sería una buena forma de convertir en una oportunidad nuestra crisis sanitaria y social.

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