Opinión

Consumo de drogas y alcohol en conductores: ¿en qué están las fiscalizaciones tras el estallido?

Consumo de drogas y alcohol en conductores: ¿en qué están las fiscalizaciones tras el estallido?

Durante el 2019, un 22,1% de los conductores testeados dieron positivo al examen de narcotest, según informó Senda. Especialista señala que dicha cifra podría aumentar el 2020 si las fiscalizaciones disminuyen debido a la baja de los operativos policiales disponibles para realizarlos.

Entre el 18 de abril y el 30 de noviembre de 2019 se realizaron 2.405 controles de narcotest a conductores, en la primera etapa de implementación de este dispositivo, de los cuales un 22,1% dio positivo al consumo de drogas según informó el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación de Consumo de Drogas y Alcohol (Senda).

Estas cifras preocupan a los especialistas, considerando que, hasta el viernes 27 de diciembre del 2019, reportó 1.555 fallecidos por accidentes de tránsito, lo cual marca un aumento respecto del 2018, año en que se produjeron un total de 1.507 decesos.

En efecto, la conclusión a la que llegan los especialistas es que los niveles de consumo de alcohol y drogas no disminuye, pese a la realización de fiscalizaciones. Para Patricio Labatut, gerente general de Global Partners, empresa especializada en preservar espacios laborales libres y seguros de estas sustancias, el asunto hay que analizarlo por separado, en cuanto a lo que es fiscalización de drogas y lo que es fiscalización de alcohol.

“Creo que la razón es bastante clara y tiene que ver, en el caso de las drogas, con la baja fiscalización. El porcentaje de consumo es alto, pero si uno desglosa estos valores, considerando que se realizan solamente 2.400 controles anuales, hemos fiscalizado en promedio alrededor de 200 personas mensualmente en estas sustancias. Si se compara con las cifras de alcotest, que habitualmente en años anteriores alcanzaron cerca de 800 mil controles año, no hay ningún tipo de relación entre la cantidad de controles de narcotest versus los de alcotest”, señaló Labatut.

Según el especialista, existe una directa relación entre fiscalización e inhibición del consumo de drogas y alcohol. En este sentido, Labatut proyecta que, de mantenerse o bajar la cantidad de exámenes de narcotest, las cifras de consumo de drogas en conductores se van a mantener e, incluso, pueden elevarse, porque la sensación de control entre los automovilistas es bastante menor.

Fiscalizaciones tras el estallido social

“El problema que tenemos es que, en estos últimos meses debido al estallido social, la autoridad no ha sido capaz de poder estar fiscalizando al mismo nivel que en meses anteriores, es decir, antes de octubre. Creo que este problema se va a regularizar una vez que el país entre en una relativa normalidad y seamos capaces de retomar el rumbo de las fiscalizaciones. Una vez que logremos eso, vamos probablemente a retomar la senda trazada de disminuir el consumo de drogas y alcohol, a través de la inhibición del consumo, que solo se logra con mayor fiscalización en nuestras calles y carreteras, junto con una mayor conciencia social de los riesgos que significa conducir bajo el efecto de estas sustancias”, aseguró el gerente de Global Partners.

En relación con la cantidad de equipos de control de drogas necesarios para una adecuada fiscalización, Patricio Labatut estima que hay que alcanzar, al menos, un número de narcotest que permitan realizar una cantidad de fiscalizaciones en distintos puntos de la ciudad al mismo tiempo. A su juicio, el panorama actual, con un equipo por región del país, resulta absolutamente insuficiente para lograr el efecto inhibitorio que se persigue.

“Lo que uno aspira, es ver lo que pasa en Europa y EEUU donde un radiopatrulla cuenta con una serie de elementos, entre ellos un alcotest y un narcotest, sin necesidad de un equipo de médicos ni de una serie de elementos adicionales para realizar el examen primario. Se entiende que un carabinero o policía, en cualquier parte del mundo, realiza solo un examen primario o test de campo, que necesariamente, en el caso de los NO negativos, se confirma con un laboratorio acreditado, que en el caso de Chile es el Servicio Médico Legal.”, argumentó el especialista.

Para lograr la capilaridad suficiente de fiscalización, que genere inhibición en el consumo, Labatut estima que se requieren al menos la misma cantidad de narcotest que de alcotest existentes por región.