Opinión

La falta de iniciativa en la sequía y otras limitaciones de las cúpulas empresariales

La falta de iniciativa en la sequía y otras limitaciones de las cúpulas empresariales

Las cúpulas de las organizaciones empresariales han iniciado una campaña general para oponerse a la reducción de la jornada laboral, la llamada semana de las 40 horas, propuesta que tiene un respaldo de más del 70 % de la población, de acuerdo a diversas encuestas nacionales.

Sus argumentos son varios y no es necesario repetirlos: se aumentará el costo de la mano de obra y eso, en algunos sectores productivos, puede provocar una reducción de las utilidades.

Ha sido por eso algo sorprendente que el economista que escribe en El Mercurio, Jorge Marshall, haya analizado en profundidad las limitaciones de ciertos grupos de empresarios chilenos.

Dice, en párrafos resumidos, que “la evidencia indica que los ejecutivos responsables de decisiones en este ámbito asumen una posición de subordinación… Este modelo de decisión puede tener ventajas en la gestión de las actividades habituales, pero definitivamente no funciona cuando se trata de explorar nuevas tendencias”.

Luego, sostiene que “en las economías avanzadas las decisiones empresariales están sometidas a un continuo escrutinio horizontal que proviene de mercados de capitales activos y profundos (…). En Chile, en cambio, esta presión externa está restringida, predominando el control jerárquico que ejercen los grupos económicos y las empresas multinacionales”.

¿Cómo termina este análisis de las limitaciones empresariales chilenas? Marshall sostiene que, en síntesis, “para avanzar hacia el desarrollo necesitamos explorar nuevos campos y construir nuevas capacidades”.

Proponer o impulsar proyectos que permitan superar la crisis de crecimiento actual es un tema inexistente para las autoridades, no es prioridad del Estado, y todo queda entregado a la iniciativa de inversión de los capitalistas privados, chilenos y extranjeros, que evidentemente están interesados por invertir en proyectos menos riesgosos y con retornos de más corto plazo.

A la luz de este análisis, es sorprendente que se pueda hacer un examen de las limitaciones para el desarrollo en nuestro país y no se hagan propuestas para superar el lento crecimiento que está viviendo Chile. Tal vez las propuestas para impulsar el desarrollo en el país no deban venir de los economistas, quienes solo contribuyen a los análisis y fijan las limitaciones macroeconómicas, sino de otros profesionales y especialistas en diferentes áreas técnicas productivas.

Durante los 30 años desde el regreso a la democracia, los llamados “industrialistas” hemos insistido en que para llegar al desarrollo se deben impulsar proyectos industriales y superar la desindustrialización que caracterizó al régimen militar. La participación de la industria en el Producto Interno Bruto alcanzaba hasta antes del golpe a un 25%, que se sigue reduciendo para alcanzar un magro 10% en la actualidad.

Lo más grave es que no existen propuestas provenientes ni de las organizaciones empresariales, ni de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) ni de la Fundación Chile, para revertir esa tendencia, ni tampoco hay ningún órgano de Gobierno preocupado por superar la desindustrialización y/o proponer iniciativas industriales concretas.

Proponer o impulsar proyectos que permitan superar la crisis de crecimiento actual es un tema inexistente para las autoridades, no es prioridad del Estado, y todo queda entregado a la iniciativa de inversión de los capitalistas privados, chilenos y extranjeros, que evidentemente están interesados por invertir en proyectos menos riesgosos y con retornos de más corto plazo.

Chile vive una emergencia hídrica, por la sequía que enfrenta gran parte del país. Es una innegable oportunidad para enfrentarla con proyectos estatales o mixtos con participación privada, nacional y extranjera, que a la vez den impulso a proyectos en que intervengan industrias existentes o nuevas. Este mix permitiría superar esta crisis que afecta no solo a la agricultura, sino también a un porcentaje importante de la población.

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