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Minimalismo financiero: Sigue estas pistas para vivir bien con poco

Minimalismo financiero: Sigue estas pistas para vivir bien con poco

El concepto de minimalismo no es nuevo y ya se han derribado mitos sobre la relación entre este término y la tacañería. En épocas de fluctuaciones económicas, donde el ahorro rinde poco, el gasto debe ser revisado.

En el caso de las finanzas del hogar, el minimalismo puede anotarse muchos puntos a favor, pero necesitamos de un reentrenamiento para aprender a disfrutar con poco.

“Cuando te pregunte para qué quieres tener libertad financiera, piensa más allá de lo material. Piensa en lo que es verdaderamente importante para ti y en lo que quieres lograr en tu vida”, opina Joan Lanzagorta, coach en finanzas personales.

Parte de esa libertad financiera pasa por seguir varias pistas para reducir los gastos innecesarios y tener cubierto el concepto de confort familiar. Por ejemplo, al comprar productos de calidad, que resistan al uso y al abuso, viene implícito un ahorro de dinero, y esta lógica es contraria a la costumbre popular de comprar lo más barato. Gastar dinero en un producto de calidad es inversión.

Los llamados minimalistas financieros no coleccionan tarjetas de crédito. Rechazan la tentación de endeudarse, se habitúan a cubrir sus gastos sin “ayuda extra” de ningún plan a plazos bancarios. Con una sola tarjeta de crédito es suficiente.

Huye de las ofertas, sobre todo si se trata de productos que no aportarán soluciones a largo plazo. Muchos hogares están atestados de objetos inservibles adquiridos en ofertas o promociones.

En países con fuertes crisis económicas como Venezuela, se desató un mercado de segunda mano que ha venido a resolver necesidades utilitarias de ropa, calzado y objetos del hogar. El que vende quiere dinero y salir de lo que no necesita. El que compra, solo puede gastar poco y cubrir una necesidad.

Un estudio publicado en  Los Angeles Times advierte que existe una conexión emocional con objetos técnicamente prescindibles, que no cumplen ninguna función. Así, por ejemplo, en un hogar estadounidense hay en promedio 300 mil objetos, un reflejo del nivel de consumismo. También, la retención de estas cosas que podrían ser vendidas representa una fuga de ingresos.