Salud

¿Seguro Único de Salud en Chile?: un sistema hecho realidad de facto por una pandemia

¿Seguro Único de Salud en Chile?: un sistema hecho realidad de facto por una pandemia

El gobierno de Sebastián Piñera ha asegurado en repetidas oportunidades que a nadie le va a faltar un ventilador mecánico si padece coronavirus y está grave. Más allá de si esta promesa es realista o no, el actual gobierno ha emprendido la más grande intervención del Estado en el sector salud en la historia de Chile, poniendo recursos para que tanto en el sector público o privado, cualquier chileno que tenga este problema de salud reciba la atención que necesita.

¿Por qué es esto importante? Porque en la práctica, el Presidente Piñera está implementando, aunque solo sea para una enfermedad,  un seguro único de salud, reforma muy necesaria para mejorar nuestro sistema sanitario, pero que ha sido constantemente resistida por los sectores más conservadores que forman parte de su gobierno.

Se han descrito dos formas socialmente eficientes de organizar un seguro de salud que permita generar equidad social en el acceso a atención médica, reducción de gastos innecesarios y contención de costos: un seguro único estatal o un sistema de seguros sociales. En la primera, el seguro (por ejemplo, Fonasa) recolecta cotizaciones de salud e impuestos que se utilizan para pagar a prestadores (por ejemplo, médicos, hospitales, clínicas) públicos o privados, como sería el modelo de Corea del Sur, Australia, Canadá o Inglaterra. En la segunda opción, las cotizaciones e impuestos van a un fondo único que a su vez transfiere el dinero a seguros sociales, sin fines de lucro, administrados por privados, que le pagan a su vez a los prestadores públicos o privados por atender a los pacientes. Este es el modelo alemán.

Hasta el momento, la integración de prestadores públicos y privados ha logrado en Chile cosas impresionantes como triplicar la capacidad instalada de camas críticas y producir incrementos diarios de entre cuarenta y setenta camas en las últimas semanas. Esto se ha conseguido en base a un principio que subyace al ideal liberal igualitario que inspira a muchos de quienes votaron por el Presidente Sebastián Piñera: la integración entre prestadores públicos y privados para maximizar beneficios sociales de políticas en salud.

Sin embargo, en el país siempre han faltado camas críticas. De hecho, antes de la crisis del coronavirus teníamos un tercio de las camas críticas por mil habitantes que Italia o España. Esto implicaba necesariamente que personas que las requerían, en la práctica, no las podían obtener. Superada la crisis, el gobierno deberá enfrentar una pregunta simple: ¿el sistema que permitió aumentar la disponibilidad de camas, integrando efectivamente prestadores públicos y privados, debe ser desmantelado? ¿Hay algún motivo por el cual se les deba garantizar a las personas una cama crítica para coronavirus pero no para una neumonía o una meningitis?

Probablemente no, y la ciudadanía va a demandar que ese mismo esfuerzo por mejorar las condiciones de salud de todos los chilenos y chilenas se mantenga en el tiempo. Esto mismo sucedió en Inglaterra post segunda guerra mundial: si el Estado podía en tiempos de guerra asegurar igual salud para todos los habitantes, no había motivos para cambiar esto en tiempos de paz. Esto dio origen al Sistema Nacional de Salud inglés, que integrando a prestadores privados (“general practitioners”) y hospitales públicos, es hoy en día uno de los mejores sistemas del mundo.

La devastación generada en Chile por el terremoto de Chillán, especialmente entre los más desposeídos, sentó las bases para un acuerdo político que permitió crear un sistema nacional de salud.  Esperemos entonces, que el dolor que sin duda traerá esta pandemia para muchos, sea el origen de un gran acuerdo nacional que permita la creación de un Seguro Único de Salud. Esto último, requiere de un proyecto de ley y permitiría integrar efectivamente prestadores públicos y privados de salud, para mejorar la atención en salud en Chile no sólo para el coronavirus, si no para todas las enfermedades. El momento para esta reforma, es ahora. No lo dejemos pasar.

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