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Demandan por violación masiva de derechos de autor a biblioteca digital de emergencia

Demandan por violación masiva de derechos de autor a biblioteca digital de emergencia

Cuatro importantes editoriales interpusieron una queja el lunes en Estados Unidos contra una biblioteca digital que brinda acceso gratuito a más de un millón de libros destinados a lectores confinados.

La plataforma concernida, Internet Archive, creó en marzo una “librería nacional de emergencia” ofreciendo gratuitamente 1,4 millones de libros digitales, en respuesta al cierre de bibliotecas durante la pandemia de coronavirus.

Las editoriales Hachette (grupo Lagardère), HarperCollins, John Wiley & Sons y Penguin Random House consideraron esta iniciativa un acto de piratería llevado adelante bajo el pretexto del interés general, y la demandaron por violación de derechos de autor.

“Internet Archive comete y promueve la violación de los derechos de autor a gran escala”, denunció María Pallante, presidenta de la asociación profesional de editores estadounidenses, a la que pertenecen los cuatro demandantes.

“Al escanear y difundir obras literarias sobre las cuales no puede reclamar ningún derecho legal o contractual, IA desvía de forma deliberada las inversiones financieras e intelectuales de autores y editores y pisotea alegremente las leyes de derechos de autor aprobadas por el Congreso”, sostiene la demanda.

Internet Archive, una compañía californiana especializada en el archivo de páginas web, afirma haber consultado a los responsables de las bibliotecas y expertos jurídicos que concluyeron que su biblioteca de emergencia estaba operando dentro de un marco legal, conciliando el interés público y el de los beneficiarios de los derechos de autor.

John Bergmayer, de la asociación de defensa del consumidor Public Knowledge, lamentó la presentación de la queja. Según él, la creación de esta biblioteca digital gratuita se justificaba durante la pandemia, ya que la mayoría de los libros impresos eran de hecho inaccesibles.

“Instamos a los legisladores a establecer una ley que aclare el derecho de las bibliotecas a poner los libros impresos a disposición de los clientes por vía electrónica, para que puedan ser útiles para los votantes en tiempos de emergencia”, dijo Bergmayer.

“No hay diferencia entre lo que hace Internet Archive y lanzar un ladrillo contra el escaparate de una tienda de comestibles, repartir la comida y luego felicitarse por haber prestado un servicio al público”, afirmó Douglas Preston, de Authors Guild, la organización profesional que representa a los autores.